El árbol del clan trata sobre mi experiencia con el árbol genealógico. No soy una experta, sólo puedo hablar de lo que he vivido y he sentido y de lo que, aún hoy, siento y descubro de mi árbol:
"Nacemos donde nos toca. No elegimos. Quizás sí para aquellos que crean que nuestra alma, antes de llegar al mundo terrenal, elige en qué clan nacer. Está bien así. No obstante cuando aterrizamos en él, no somos conscientes de nuestra elección.
Si revisamos nuestro árbol genealógico, nacemos en dos clanes (padre y madre) con una historia detrás: dolor y sufrimiento a sus espaldas, ausencias, abandonos, exclusiones, suicidios, violaciones, abusos, maltratos, rencores, ruinas económicas, ... Los hechos ocurridos en la historia familiar los llevamos impregnados en la piel pues fuimos tocados por nuestros padres y abuelos, nuestros padres por sus padres y abuelos, nuestros abuelos por sus padres y abuelos, y así podría seguir hasta un sinfín de generaciones y generaciones anteriores a nosotros. La información de la familia (hasta la cuarta generación (bisabuelos), la tenemos latente. La anterior, según Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa en Metagenealogia, se pierde.
Para saber más sobre nosotros, es importante indagar en el árbol y recoger información (fechas de nacimiento y defunción, nombres, separaciones o divorcios, enfermedades, emigraciones,...). Todo lo que se recoja, será valioso pues nos dará pistas sobre lo vivido y lo acontecido anterior a nosotros. Esta parte es importante, pero la intencionalidad también: ¿Qué información queremos obtener del árbol?
En el momento en qué se sacuden sus ramas, todo emerge y podrás encontrar familiares reacios a hablar sobre hechos, o que al recordar algo que ocurrió hace cincuenta años aún se emocionan y, también, frases o dichos que podemos escuchar hoy en día a través de nuestros padres, tíos y abuelos, que dejan huella aún hoy sobre nuestras acciones y en nuestra forma de estar en el mundo, como las siguientes: el dinero no vale para nada (ruina financiera, disputa por alguna herencia,...); mejor solo que mal acompañado/a (decepción amorosa); huir es de cobardes (alguien del clan que huyó...¿por qué?); más se perdió en la guerra (pérdida de seres queridos en guerras, pasar hambre,...); ojo por ojo, diente por diente (sed de venganza); etc. Todo nos lleva a hechos acontecidos no sanados. Un dolor latente.
Para poder entender a cada personaje del árbol es necesario ponerse en su piel simplemente cerrando los ojos y dejándonos sentir. ¿Qué ocurre en nuestro cuerpo? En él encontraremos respuestas si nos observamos con atención. Es necesario, además, entender que el dolor familiar está tanto para víctimas como para verdugos ya que es una energía que no entiende de bien o de mal, está latente y por tanto, el dolor es igual para todos.
A partir del trabajo con el árbol, podemos dar luz a muchas situaciones y aceptar que las cosas fueron de esa manera porque tenían que ser así. Para mí, bajo mi punto de vista y mi experiencia personal, siento que se trata de devolver la dignidad a todos y uno de los miembros del clan. Dignos, hicieran o actuaran en un momento dado de la manera que lo hicieran. Porque en el fondo de todo, en lo más hondo, aún habiendo sucedido el hecho más despreciable y atroz que podamos juzgar, todo lo que pasó, iba encaminado al amor."
Para a los que les interese profundizar os recomiendo el libro Metagenealogia de Marianne Costa y Alejandro Jodorowsky.
¨Un árbol se define por su tronco y sus hojas, pero también por todo lo que está enterrado ¨ – Zen Revista
Imagen: www.zenrevista.com.uy

No hay comentarios:
Publicar un comentario